Artículo publicado por el amigo César Vásquez entorno a mi propuesta "La Veneco" en el II Encuentro Internacional de Arte, Pensamiento y Fronteras de Juntos Aparte: KM 4956 Bienal Sur. Cúcuta - Colombia. 2019
La memoria de una
poética, aquella otra fragilidad que son todas al mismo tiempo, que toca las
fronteras reales, es decir, la migración en este caso desde el compromiso ético;
(1) ¿quizás desde lo didáctico, o arquitectónico?. Sin lugar a dudas es un fenómeno
migratorio con muchas aristas, en algunos es ético, en otros es una cuestión de
no dejarse morir, es sobrevivir. Que nosotros, aquellos sensibles nos hacemos cuerpo-acción
para visibilizarlos, es un proceso de sanación que los hace poesía, es un grito
liberador entre tanta agonía.
(2) ¿Cómo
se reconstruye desde la performance y la fotografía los retratos, los afectos y
las pertenencias de quienes habitan ambos lados pero un mismo territorio, qué sentimientos encontraste, qué sucede cuando las
personas se acercan para crear, en medio de la acción, algún lazo de empatía
contigo o con lo que sucede en la obra?
Desde el devorador esperpento
de concierto que se vivió en Febrero Aid Live, me preguntaba por ese o por esa que está ahí respirando, sudando,
oliendo, en fin, sobreviviendo en un puente que no tiene inclemencia por esos
que necesitan vivir entre tanta miseria. No es el que va y viene a modo
ocasional y forma parte de una estadística migratoria, sino ese o esa que
padece los embates de una realidad que solo asume el que está ahí en toda la
mitad, donde Bogotá y Caracas con sus acciones políticas se van al precipicio.
Para mí la performance es cuerpo. Ser artista, ciudadana binacional de frontera
en estos momentos, es estar en el zapato del otro. Era necesario estar ahí con
ellos, con los veneco y no veneco, con ese que aún respira. Reconstruir el
retrato de ellos a través de la performance no es para simplemente visibilizar
a través de la fotografía luego de la acción performantica, sino para ser, es
vida misma. Es el desocultamiento que mencionaba Heidegger sobre la obra de
arte, ese que hace que podamos captar la realidad de otra manera, sensible:
“crear un mundo y traerlo a la tierra”. Se experimentó en ese instante de la
acción como el otro se reflejaba, unos sentían temor de acercarse, el que se
daba la oportunidad y fueron muchos, me abrazaban y se preguntaban ¿Por qué
pasan estas cosas?, la mujer y las niñas eran las que se sentían más
identificadas y vulneradas, algunas se me acercaban llorando y me manifestaban
su apoyo llevándome a sus hogares, también situaciones contrarias como la
oferta de que les vendiera mis órganos y cabellos, o el más doloroso de todos
cuando un indigente venezolano se me acercó y me dijo: ¿Qué arrecho amiga lo
que te paso? Yo llegué aquí con cuatro amigos y yo fui el único que sobreviví,
los otros tres los descuartizaron en la trocha del puente… el tipo me agarro la
mano fuerte y le hizo sentir a los que estaban alrededor que se apiadaran de
mí, ese se hizo uno conmigo, mi cuerpo se entregó a ese instante de sentirlo,
yo era parte de esos cuatro y al igual que él era una sobreviviente. ¿Qué más
lazo de empatía que ese instante?, así como ese ser, mucho más en cinco horas
de acción.
-Una
pregunta que tiene varias dentro de si, ve si puedes ubicándolas, y respondes
en el orden que desees.
Del fenómeno migratorio venezolano se desprenden
al menos dos relatos, uno llamado “voces de la diáspora”, que a mi juicio parece un género en sí mismo, ya que, se
legitima sobre los medios internacionales, grandes premios de literatura, goza
de financiamientos especiales, publicaciones académicas, y a través de ONG´s se
realizan exposiciones en circuitos de arte de E.E.U.U y Europa, es el discurso
que más vende porque no hay otro parecido, por ejemplo, no existe el mismo trato para los artistas que
trabajan desde el activismo con la inmigración que viaja, de Centro América
hacía Estados Unidos. El segundo relato es el que estamos construyendo desde adentro,
de los que recién empiezan a mirar desde afuera para preguntarse por el qué y el
cómo lo están haciendo en Venezuela. La consecuencia lógica de mirar sobre la
realidad actual del arte venezolano, habrá que decirlo, en Venezuela.
(3) ¿Cómo
te relacionas con ese relato? En el que suelo ser un poco incisivo.
Yo en cuanto a los circuitos
del arte, difiero un poco de ellos y de sus superficiales teorías, el término
diáspora en lo particular siento que debemos revisarlo, hasta qué punto es
nuestro contexto. Muchos desarrollan una mirada muy particular desde afuera y
establecen juicios de valor comparativos que se zafan de la realidad, cada
hecho migratorio según de la sociedad que venga son muy distintos o realidades
distintas. Lo que miran a través de redes sociales o las grandes trasnacionales
de medios audiovisuales, es muy distinto a estar ahí. El artista debe estar
metido en el medio del hecho problema migratorio o desplazamiento, que son dos
términos completamente distintos. Existe muchos que dicen ser artistas y
activistas, les respeto sus posturas porque muchos terminan en manos de esos
circuitos del arte pero más allá de plantearse la máxima de las obras
contemporáneas, considero que se debe analizar con responsabilidad cuál es su
compromiso social como artista. Es un momento crucial del Arte Contemporáneo
Venezolano, es el tiempo de expresar lo que vivimos convertido en un hecho
estético, desde un compromiso que permita generar conciencia, de cuál es
nuestro aporte, no solo como artistas, sino como ser humano, como un ser social
y sin lugar a dudas debe comenzar desde adentro. Es el momento de que nosotros,
los artistas visuales venezolanos tomemos conciencia de cuál es nuestra
narrativa visual y qué aportes estamos construyendo en un discurso que nos hace
sensibles, y a su vez humanos. Es el momento que los grandes circuitos del arte
replanteen el mercadeo del arte y se pongan en contexto con un movimiento
artístico que está comenzando a latir y necesita ser visibilizado, necesita
aportes para construir una plataforma productiva y reflexiva, basta ya de tanta
inversión en premios y ponerle corona a la miss color con el marco dorado,
necesitamos más inversión en proyectos de arte que generen compromiso desde la
acción social, curadurías que den reflexión, pensamiento, conocimiento y no se
queden ahí, en el cubo blanco.
(4) ¿De
qué se trata La Veneco?
La Veneco es hija de padre
colombiano y madre venezolana, es la expresión de un grupo gigantesco de
ciudadanos que han sido consecuencia de un hecho migratorio por décadas, eso no
es de ahora, yo tengo 42 años, imagínate el peso del éxodo que llevo en mis
espaldas de ambos países. La Veneco representa esos ciudadanos que no tienen
frontera de un lado es venezolana y en cuestión de minutos es colombiana, ella
representa en estos momentos la desesperanza y miedos de una frontera ilícita
que la hace a ella ilegal en toda la mitad del puente, ella representa eso, el
silencio forzado, el ser vulnerada, busca una identidad que depende de los
intereses de otros. De eso trata la Veneco.
(5) ¿Funciona
o se pierde en la crisis el concepto de patria?
Que duro es responderte esta
pregunta, eso es como decirme a mí misma, cómo te sientes, venezolana o
colombiana. Desde
el término de crisis es ahí donde debemos autoevaluarnos, porque en la crisis
es donde debemos profundizar ¿Qué es la patria? Y cómo me identifico con ella.
(6) ¿ Que
significa la palabra soberanía en esta propuesta, en este lugar ?.
En la frontera para mí no hay
soberanía, esta propuesta evidencia que no hay soberanía, lo represento a
través de dos cédulas, una es la venezolana y la otra es la colombiana, en cada
una está la fotografía 3 x 3 de la veneco, con los ojos y la boca sellados con
teipe y unas letras que dicen “Me buscan” ella se autoproclama que la buscan
porque está en un territorio, ahí en la mitad, donde no hay soberanía.
(7) ¿ Cómo
se siente estar con los ojos cerrados y la boca cocida con los adhesivos en
el rato mientras en el que viajas?
Mira, así me desplace por cinco
horas. No fue fácil, inhabilité dos sentidos, la vista y el gusto, es decir, me
impuse no hablar y no ver. El tacto, el
auditivo y el olfato se amplificaron… escuché más de lo habitual, percibí
infinidad de voces y a todos los escuchaba, el roce de la piel y el olor de
otros me hizo muy vulnerable. Se dieron momentos de pánico y tuve en dos
ocasiones que parar y sentarme, porque no podía evitar llorar. Incluso me
tropecé con un señor que tiene los parpados cocidos, se presume que vendió sus
ojos, él siempre está ahí en el puente pidiendo limosna, no sé de qué
ciudadanía es, lo cierto del caso es que en plena acción me topé con él y
experimente una tristeza tan profunda que las piernas me temblaron en ese
momento, yo no sabía que era él hasta que una mujer le dijo, “ella también está
como tú, sin los ojos”. Cómo crees tú que me pude sentir en ese momento, no
tengo palabras para describirte esa agonía que experimente.
(8) ¿El
venezolano que habla mal de su país, fuera de él, según tú experiencia, qué busca?.
Ser protagonista de su propia
ignorancia, es esclavo de su odio.
(9) ¿ Cómo
te trata el público en medio de la acción? Crees que haya una sobreexplotación de la lástima.
Para
mí, no hay una sobre explotación de la lastima, sencillamente se interconecta
él que se ve en uno o con el que está accionando. No hay una planificación
previa para que el performer o el artista en acción trate al público, no o
bueno no en mi caso. El espectador se identifica y se involucra por si solo en
el momento de la máxima o climax de la expresión corporal del artista. Es lo
que yo he experimentado, no hay un guión o una formula para uno tratar al
público en medio de la acción, en la performance no, repito es mi punto de
vista que puede ser cuestionado por otro y lo respeto.
(10) ¿De
qué va el destete en esta propuesta?.
El destete es una propuesta
anterior a La Veneco, se llamó “Un tiempo después del destete” y también fue un
tema de frontera, donde me concentré en representar a la mujer migrante
colombiana asentada en el lado venezolano, con la experiencia de haber sufrido
el hecho del arrebato de sus hijos para ser reclutados por estos grupos armados
en conflicto que se encuentran en la frontera, es un tema completamente
distinto a La Veneco y que sin lugar a dudas se interconecta porque es un tema
real en la frontera con el aditivo de que ahora entra en la jugada la mujer
venezolana, es un tema muy complejo y duro.
(11) ¿Cómo
afecta a las mujeres la condición de desplazadas por el paramilitarismo y cómo
se puede ver esto frente a la situación de las mujeres migrantes venezolanas
que llegan a Colombia, diferencias y semejanzas?
Es un tema confuso en estos
momentos, en situación de migrante o desplazada en fronteras como la nuestra es
realmente crudo. Las mujeres, las niñas y niños son los más vulnerados. No
manejo estadísticas, luego del 2014 que tuve la oportunidad de estar con
mujeres refugiadas en Ureña, me afectó mucho conocer sus realidades. Las
diferencias entre la venezolana y colombiana son los motivos de la movilidad,
en Colombia existe una guerra silenciosa y no declarada que las hace
vulnerables como madres y mujeres, no tienen de otra, deben protegerse. El caso
de nosotros es por razones políticas y crisis económica, por un lado un
extracto de la sociedad nos dice que es el bloqueo desmedido que se nos impuso,
por el otro una hiperinflación dada por el modelo político impuesto, esa es la
razón del desplazamiento de la mujer venezolana y que terminan en un hervidero
llamado frontera que a muchas las confronta con la mirada de la muerte.
( 12) Es la pobreza lo primero que se
evidencia o los prejuicios sociales y culturales frente al inmigrante
venezolano?
Los prejuicios sociales y
culturales es lo primero que se evidencia por la mediática que tienen impuesta
en la frontera, de ahí parte el origen del termino xenofobia y es lamentable porque lo que realmente está
sufriendo es el pobre, es la pobreza, lo que no aparece en las estadísticas.